
Mi vida a veces parece una montaña rusa y juro por dios que yo no hago nada.
Un buen ejemplo es la semana pasada:
- De lunes a miércoles, minivacaciones para poder asistir a los examenes de la UNED. Por cierto, que este año como estoy liada con lo de la Bolsa y como me fui prácticamente todo Octubre de vacaciones, pues los estudios fatal. Pero bueno, me presenté y aproveché para descansar.
- Jueves: vuelta a la oficina. Sobre las 9 me llama la mejor amiga de mi hermana: "¿cómo está tu padre?" y yo, un poco descuadrada, porque lo suyo sería que se lo preguntara a mi hermana, "pues bastante bien"; su respuesta: "¿a si? es que como anoche le dio un infarto cerebral". Ahí ya, pues me desencajé toda porque no sabía nada. Me largué pitando al hospital, esperando lo peor. De hecho cuando conseguí hablar con mi hermana me dijo que llegó a darlo por muerto, de lo tieso que estaba, sin respirar, sin moverse...Al final fue un ictus y se quedó ingresado.
- Viernes: vuelvo a la oficina. Despiden a dos compañeros. Me cabreo soberanamente porque al que tienen que cargarse es a mi jefe y el cabronazo ese sigue ahí. Me sale la vena revolucionaria y protestona y le contesto al jefe de mi jefe, a un email de esos de "sentimos muchos...grandes compañeros...la crisis...las condiciones económicas" con copia a media empresa, dejando claro que opino que se están aprovechando para quitarse a los viejos, no a los incompetentes y que no me siento a gusto ni respaldada por la empresa. Mis compañeros alarmados: "tas loca, firmaste tu sentencia de muerte, te estas autolapidando", pero yo a gusto, porque ya casi que mejor que me echen, tan quemada me siento. Al final me llama el jefe de mi jefe a su despacho y me dice que confíe en él, que tenga paciencia, que se cargará a mi jefe, más tarde o más temprano y que me va a necesitar. (¿¿¿????) Yo soy clara: confío pero estoy quemada, me queda poca paciencia.
Por la tarde mi hermana y yo nos vamos de fin de semana, ya lo teníamos contratado y si no vamos perdemos el dinero. Mi padre sigue en el hospital, pero está perfectamente, de milagro, no tiene secuelas y va a estar acompañado todo el fin de semana por el resto de la familia.
Nos vamos a un retiro de "tahichi, chi kum y meditación" nada menos, jajajaja. Buscando relajarnos (sobre todo mi hermana, ya que vivir con mis padres en estas circunstancias no es fácil). Me llevo una gripe soberana.
- Sábado: el retiro genial, la gente muy enrrollada, el sitio una maravilla. Hacemos tahichi al sol y al final de la tarde me encuentro fatal, la gripe peor y me he pillado una insolación. Lo de la insolación se demostró científicamente poniendome un vaso de agua (boca abajo) en la cabeza (truco de las abuelas) y el agua formaba burbujas. Aún así, resisto, yo...allí.
- Domingo: me levanto y lo intento, pero no llego al desayuno, me siento fatal y me vuelvo pa la cama hasta la hora de marcharnos.
- Lunes: vuelta al trabajo, bronca monumental con mi jefe, ya no le aguanto ni una.
- Martes: mi padre vuelve a casa y me encuentro con una amiga a la que hace 25 años que no veo y con la que he contactado por Facebook. Nuevo terremoto en Nueva Zelanda. Mi hijo vuelve a suspender la teoría del carnet de conducir...
¿Qué me depara mañana?