sábado, 28 de agosto de 2010

CARTA A MI HIJO

Fui a ver a mi querido Ayoze, mi psicólogo y le conté lo mal que lo pasé en el hospital, con la indiferencia de mi hijo y me ha mandado como deberes, escribirle una carta (que no tendría porque darle) contando todo lo que siento: culpabilidad, rabia, impotencia, frustración, tristeza, pesar, ira...
La foto es algo que veo cada vez que salgo del psicólogo. "Te amo, cosita preciosa"...siempre me sube la moral aunque por supuestísimo no está dedicado a mi, que se le va a hacer.

viernes, 20 de agosto de 2010

LA VIDA SIGUE

Me está costando últimamente esto de poner al día este blog-diario pero es que el tiempo siempre se me hace poco.
He abandonado definitivamente la idea de las oposiciones. No hacía más que preguntarme a mi misma sino sería mi yo más profundo el que saboteaba el tema. No tengo nada en contra de los funcionarios, he trabajado con ellos y sé que hay de todo, como en todas partes. Pero francamente siempre he sentido que sería una pena que alguien que trabaja como yo lo hago se desperdicie en un puesto de funcionaria. Sonará pedante, pero es la verdad, aunque lo mismo me está pasando en la empresa privada en la que trabajo: me siento menospreciada, desperdiciada, infravalorada y sin perspectivas de nada. Así que, aunque estaba completamente decidida a ponerme a fondo de nuevo con las oposiciones, me entró tal depre a la semana de estar en ello, que he decidido renunciar.
La situación de crisis va a hacer que mucha gente se presente y el nivel esté muy alto, mucha gente que tiene todo el día para estudiar porque está en paro y va a ser muy difícil competir con ellos si tengo que pasarme 8 horas y media trabajando.
He encontrado una salida y me estoy poniendo a fondo con ello: especular en bolsa. Ya sé que suena tonto, pero es algo que se estudia también, que se puede aprender y yo sirvo para eso, para estudiar y aprender. El tema me gusta y cumplo con unos cuantos requisitos mínimos, por decirlo de alguna manera, así que estoy aprendiendo todo lo que puedo y espero estar a principios de año operando con regularidad.
Por lo demás la vida sigue. Mi hijo el mayor se tuvo que operar de un quiste encima de la nuez. Nada importante, en principio, y todo ha salido bien por ahora. El caso es que llamó a su hermano, el que me ignora, y fue a verle. Mi ex y yo lo saludamos educadamente y nos apartamos para que los hermanos pudieran hablar. Él nos ignoró y nosotros lo ignoramos. No sé si hacemos bien o mal, la situación no fue agradable, no al menos para mi, que sufro mucho con su indiferencia, pero él visita a sus abuelos, vé a sus hermanos, habla con sus tíos y a los únicos que ignora como si no existieran es a su padre y a mí. Mi ex lo tiene muy claro, no va a estar detrás de él y dice que tenemos que tener la conciencia tranquila, que hicimos todo lo que pudimos. Yo por mi parte solo sé que duele, duele mucho.
El otro sigue en Nueva Zelanda y si las cosas van bien iré a verle en Octubre, en plan pasarme la crisis por el mismisimo...y tirar la casa por la ventana, y luego que me quiten lo bailado.

A veces me pregunto como demonios he llegado hasta aquí, hasta este punto en el que estoy y no sé si sentirme dichosa o desgraciada. Sólo sé que soy diferente, que mi vida es diferente, que no estoy en el lugar que me corresponde y por eso busco, busco y sigo buscando, como rata de laboratorio en su laberinto. Quizás algún día encuentre la salida.

martes, 3 de agosto de 2010

¡SOY UNA ENTERADA!

Pues eso, que soy una enterada. Mi padre, al que los médicos dieron el alta "porque aquí ya no podemos hacer nada" y al que yo quería ayudar a "dejar de sufrir" se acaba de pasar una semana en un apartamento. Por supuesto con muchas limitaciones: sin baños, paseos muy cortitos, etc. Pero ha estado allí, ha cambiado de aires y ha hecho cosas diferentes. Además habla de cuando esté mejor.
En definitiva, que se agarra a la vida como una garrapata y ahora me doy cuenta de lo enterada que he sido, porque sinceramente hubo momentos en que tuve ganas reales de matarlo, literalmente. La vida siempre me sorprende.
Aprenderé la lección.

miércoles, 21 de julio de 2010

BIPOLAR


Hace siglos que no me nace escribir en este diario-blog y no es que no pasen cosas, que algunas pasan. Pero debe ser que no pasan las que debieran, no sé.
Mi vida se mide últimamente por las visitas a Ayoze, mi psicólogo. Nos vemos una vez al mes, así que ese es el tiempo que tengo para tratar de poner luz a mi vida. A medida que transcurre voy analizando lo que va ocurriendo: primera semana con Gumer en su isla, relajadita; 2º de bajona total por diversos motivos (ya no era llorar, ya era berrear); 3º euforia: voy a aprender a jugar en la bolsa, me voy a hacer rica y voy a mandar a paseo a mi jefe; 4ª escarceo sexual con un amigo, 1º euforia-alegría, luego depresión absoluta. Próxima cita, el viernes: no he hecho los deberes (tenía que quedar con una amiga para hacer una cosa determinada) y además me he sentido como metida en una montaña rusa, tan pronto allá arriba, como allá abajo. Ahora ando por los suelos, seguro que de aquí al viernes no hay mejoría, le va a tocar mal rollito al bueno de Ayoze, qué se le va a hacer...

lunes, 5 de julio de 2010

LOS TIPOS DE APEGO

Hay que ver cómo es la vida, cómo le gusta jugar con nosotros.
Resulta que cuando buscas desesperadamente algo (a alguien, una respuesta, una oportunidad) no lo encuentras y luego, cuando andas metido en otra cosa, se te planta delante de las narices sin tú quererlo.
Todo viene a cuenta porque leyendo el libro de Lucía Etxebarria, Ya no sufro por amor (que recomiendo) me encontré con la descripción perfecta de mi hijo, ese que me ignora. (El porqué yo leo tal tipo de libros o el porqué Lucía escribe tales cosas, serían también buenos temas de qué hablar, pero no es el momento).
Alude en el libro a la llamada "teoría del apego", formulada por John Bowlby. Partiendo de esta teoría se llevó a cabo un experimento en el cual diferentes niños jugaban en una habitación vigilados por su madre, que se sentaba tranquilamente en un rincón. En un momento dado, la madre salía de la estancia y venía a sustituirla una persona extraña. Los niños se comportaban según tres patrones claramente diferenciados:

a) niños seguros: que jugaban dirigiendo miradas a su madre de cuando en cuando y soriéndole. Cuando la madre se iba, el niño dejaba de jugar, pero se mostraba amable con el desconocido. Al volver la madre, el niño se aferraba a ella y luego volvía a jugar.

b) niños evasivos: cuando su madre estaba en la sala, la exploraban y jugaban con todos los juguetes, pero sin mirarla ni sonreirle. Si la madre se iba, el niño no dejaba de jugar ni se mostraba triste, se mostraba tan distante con el desconocido como con la madre, o a veces era más receptivo y amable incluso que con ella. Cuando volvía la madre, el niño no se acercaba a ella.

c) niños ansiosos: cuando su madre estaba en la sala no exploraban, sino que se aferraban a ella. Si la madre se iba, el niño se enfadaba muchísimo, no se mostraba amable con el desconocido y no se le podía convencer para que siguiera jugando. Cuando la madre regresaba, el niño se aferraba a ella desesperado y luego lloraba o se enfadaba.

Pues bien, como la infancia y la actitud de nuestros padres nos afecta tantísimo (o eso dicen), resulta que de adultos tendemos a repetir estos patrones y es aquí cuando al describir al adulto evasivo vi reflejada la personalidad de mi hijo. Frases como "cuánto peor se sienta su pareja menos apoyo le darán", "la intimidad emocional, la comunicación de sentimientos personales, la expresión de emociones o el contacto físico les crea incomodidad y malestar", "les cuesta tanto manifestar sentimientos como presenciar manifestaciones ajenas", etc. Si te enfadas con razón con un evasivo, éste no se disculpará y te acusará de histérica y montará en cólera. En otras ocasiones no se disculpará y tampoco dirá nada, dando la callada por respuesta o actúa con indiferencia, distrayéndose con otras cosas y sin prestar atención.

El libro está escrito, con buen sentido del humor, referido a la pareja, pero salvando las distancias resulta que esas eran precisamente las reacciones de mi hijo ante los problemas de convivencia que tuvimos cuando, unos 6 meses después de divorciarme, nos tocó vivir juntos y solos. Unas veces me llamaba histérica y decía que lo que hacía no era para tanto, otras mantenía un mutismo férreo ante cualquier intento por mi parte de comprender por qué actuaba como lo hacía y otras se distraía mirando las telarañas del techo, mientras a mi se me secaba la garganta tratando de llegar a un entendimiento.

El evasivo, según el libro, teme la intimidad porque ha sido maltratado en la infancia (el abandono o la distancia emocional) y la asocia, pues, con el dolor. De niño sufrió el abandono físico o psicológico...y se le quedó grabado a fuego en el subconsciente que depender emocionalmente de alguien puede ser peligroso.

El caso es que este niño fue abandonado dos veces antes de llegar a nosotros, mientras que sus hermanos solo fueron abandonados una vez, por sus padres biológicos. Él, además, estuvo un tiempo saliendo del centro con una familia de acogida que de la noche a la mañana lo abandonó, sin darle ningún tipo de explicación y sin despedirse. Así que no tengo porque sentirme culpable de que haya desarrollado esa personalidad, ya la traía cuando le conocí. Pero sí me duele mucho darme cuenta de que soy yo, ahora, la que paga el pato.

De todas esas historias sobre su vida anterior (cuando empezaron a salir con nosotros como familia de acogida tenía ya 6 años), lo poco que sé, lo sé de boca de los cuidadores, porque el supuesto informe que te dan cuando los adoptas nunca llegó. Por otra parte, entre los 12 y los 16 años llevé a mi hijo a un sin fin de psicólogos, psicopedagogos y demás familia y a todos y cada uno les expliqué todo esto que cuento. Ni uno solo de ellos me dijo ni una palabra sobre los tipos de apego, ni mucho menos como tratar a alguien que recela involucrarse emocionalmente.
Lo intenté, intenté llegar a él, romper esa barrera y como veía que no lo conseguía busqué ayuda, pero no sirvió de nada. Me siento una víctima y a la vez culpable. Yo, que he defendido a capa y espada que se pueden adoptar niños mayores de un año, que pueden adaptarse y ser normales (como lo son mis otros dos hijos). De hecho, este hijo del que hablo, sigue yendo a visitar a sus tíos y abuelos de vez en cuando y es una persona, en general, amable y bien educada. A los únicos que ignora completamente son a su padre y a mi.

Por suerte, según el libro, el modelo de funcionamiento de cada persona no es rígido y puede ser influido por experiencias positivas y negativas en las diferentes etapas de la vida. Ahora mi hijo vive con su novia, y con la familia de ésta, o sea en casa de los padres de su novia. Es la segunda vez que "adopta" otra familia como si fuera la suya. La primera lo hizo con la familia de su mejor amigo, que lo acogió como si fuera un niño abandonado (con sus 18 años cumplidos) y es que hay gente para todo. De cualquier manera, le deseo toda la suerte del mundo y ojalá tenga tantas nuevas experiencias positivas que le hagan llegar a confiar en alguien.

Desde que me tropecé con todo esto me he dado cuenta, de algún modo, que definitivamente estoy fuera de su vida, que tuve mi oportunidad y no la supe aprovechar. La herida, que nunca se había cerrado, sangra de nuevo y yo no puedo parar de llorar. Es por eso por lo que escribo todo esto (que seguro que con lo largo que es nadie se lo lee) para ver si con la magia de la escritura, consigo taponar un poco esa herida.

domingo, 4 de julio de 2010

SE BUSCA JEFE

SE BUSCA JEFE
que sepa sacar el máximo provecho a una persona inteligente y trabajadora, que con la motivación adecuada puede rendir mucho más que la media, a cambio del sueldo y el tiempo libre adecuados. Se ofrece persona inteligente, trabajadora, creativa, con conocimientos de inglés hablado y escrito, de informática, don de gentes para atender a clientes en persona o por teléfono. Educada, con buena presencia, culta y siempre con ganas de aprender cosas nuevas.


Me fui a ver a Gumer a su isla y lo pasé bien, mucho relax, mucho spa y conseguí desconectar totalmente, pero hete aquí que no hice más que llegar a la oficina y mi jefe, no pudiendo soportar la idea de verme tan feliz, me llamó a su despacho para recordarme que la cosa va mal, que sobra gente y que yo puedo estar entre ellas, sin ánimo de amenazar, claro. La última vez que me fui un par de días de vacaciones hizo exactamente lo mismo: sentarme en su despacho y preguntarme "¿qué es lo que tiene usted en contra mía?"...y yo que venía tan feliz.
Esta vez también se lució: frases del tipo "o estás conmigo o estás contra mi".
Creo que es un psicópata con manía persecutoria, que no soporta ver a la gente feliz y que además me tiene especial manía, vaya usted a saber porqué. Ya varias personas me han advertido de que lo que hace conmigo podría ser "mobbing". Yo solo quiero trabajar y vivir tranquila. Así que he empezado a desear que salga de mi vida para siempre, de la manera que sea, y como la suerte no toca si no juegas, ya he empezado a preparar otras oposiciones...cualquier cosa para saber que estoy haciendo algo para quitarme al psicópata ese de mi vida. ¡Qué asquito, Dios!

martes, 15 de junio de 2010

MOVIENDOME EN CÍRCULOS


Terminé mis examenes de la UNED.
Mi padre se ha recuperado milagrosamente y ha pasado de estar delirando, medio ido y sin moverse, en el hospital, a caminar, tener la cabeza en su sitio (pese a la brecha) y como niño con zapatos nuevo con su silla de ruedas (para que no se canse).
Mi hermano, el desastre, se ha vuelto un pelota insufrible y lo saca todas las tardes a pasear. Eso hasta que vuelvan a cruzarsele los cables y arme otro "pollo".
Mi ex se dedicó a mandarme sms todos los días desde su Tailandia querida y tuve que cortarle el rollo. ¡Ni tanto, ni tan poco! (Además, que los sms me cuestan una pasta).
En el trabajo las cosas siguen más o menos igual, aunque mañana hay una reunión de varios departamentos, seguramente para aumentarnos el horario.
Arturo está de vacaciones y yo me siento más sola y aburrida que de costumbre. Me mandó un sms al móvil, preguntándome por mi familia y si había habido cambios en el trabajo y me sentí muy halagada y hasta querida por ese detallazo. A fin de cuentas está en Cuba, nada menos, con su novia y sus suegros y se acordó de mí.
Mi amiga Laura me llamó para que asistamos a unas conferencias de los budistas, con meditaciones incluidas y ya hemos quedado.
Unas oposiciones a las que había presentado la instancia y me había comprado los libros, para un organismo local, van y abren el plazo de nuevo, lo cual huele a chamusquina. Seguro que se les quedó alguien a quien querían enchufar fuera y, por supuesto, los sindicatos están compinchados. Tengo la sensación de haber malgastado unos 80 euros.
Por otro lado, me estoy planteando empezar con otras a nivel de comunidad autónoma. Con esto de la crisis la cosa está muy difícil y es la única oportunidad de mejorar que veo y digo yo que algún día cambiará mi suerte, ¿no?
Lo cierto es que en cuanto terminé los examenes de la UNED me sentí vacía. Hice una pequeña reflexión sobre todos los aspectos de mi vida: cuatro horas escribiendo y dibujando mapas mentales a todo color. ¿Conclusiones? Estoy como al principio: sigo sin conseguir mejoras en el trabajo, sigo sin ser capaz de hacer amigos o relacionarme con gente nueva, sigo muy dolida y distante con mi hijo, sigue sin haber hueco para alguna pareja en mi vida y sigo teniendo un problema sexual, aunque este es nuevo. Siento que camino en círculos y que a pesar de que en muchos aspectos las cosas han ido a peor, el círculo no se rompe. Y lo que es peor, creo que ni siquiera tengo ganas de intentar cambiar nada (salvo el intento con las oposiciones, aunque ya hoy me deprimía el panorama que me espera). Así que me pasaré el verano estudiando y los fines de semana iré a la playa, sola, sin pretensiones de buscar compañía. Tengo previsto una escapadita para ver a Gumer a su isla y luego ya nada de nada, hasta Octubre, que es el mes en el que, con suerte, y toco madera, intentaré irme a Nueva Zelanda.
Me siento justo como al principio: algo va mal y la cosa no mejora.