El
apagón analógico se va solucionando con la llegada de mi hijo, que sobre la marcha arregló la
tele, y más cosas (el
jodio es todo un manitas) y ya tengo cita con el servicio técnico para arreglar el sonido del ordenador (al móvil lo dejo por imposible).
Vida familiar: un poco turbia. Mi hijo, (otro), sin trabajo ni estudios, se va a vivir con su novia. A mi madre se le va la olla una pasada y mi padre tiene todas las deficiencias que caben (la
respiratoria, la hepática, la cardiaca...).
Cruce de
emails con
Gumer, que terminaron con un arrebato por mi parte: si quieres voy a verte. Pero no quiso. Y luego me dí cuenta de que un libro que amo y me hace infinita falta se lo presté. Se lo pido y me ignora. No vale más de 10 euros, ya me compraré uno, pero éste se acordará de esto.
Con
el Ñoño de maravilla, hoy sin ir mas lejos, estuvo genial.
Arturo y
Peter (otro compañero de trabajo) muy
coleguitas, acompañando estos días de crisis y nervios
generalizados.
Ya renové el
carné, aunque casi salgo llorando del
test médico ese que te hacen porque por el ojo izquierdo lo veo todo borroso y me niego, me niego a perder la vista, ni a ir al oculista ni nada. Y eso que mentí como una cosaca y no le dije nada del dopaje doméstico.
P.D. Este blog se está convirtiendo en una especie de diario, bueno, siempre tuvo esa vocación, no me extraña que deje de ser interesante, pero es lo que me pide el cuerpo y yo estoy por tirar la casa por la ventana y no privarme de nada.
La tarea de
Ayoze, más o menos en mente.
Lo más
chungo, la cita con el ginecólogo para ver si el
VPH que me invade se ha transformado el
cáncer de cuello de útero, pero en el fondo no me importa mucho, últimamente tengo la certera sensación de que me voy a morir pronto, ¿será verdad?
P.D. Este blog se está convirtiendo más que nada en un diario personal, aunque nació con vocación de ello, de cualquier forma no pienso privarme, es lo que me pide el cuerpo y yo estoy que tiro la casa por la ventana y no me privo de nada.